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Iluminación de emergencia: poder orientarse y salir cuando la luz falla

Iluminación y color · Protección contra incendios
Versión 02 · Revisión técnica: 29/09/2026.

Imaginá un pasillo que conocés de memoria. Ahora pensalo sin luz, con una puerta entreabierta, una persona delante y la necesidad de salir. El lugar sigue siendo el mismo, pero cambian las condiciones para reconocerlo y recorrerlo. Para quien llega por primera vez —un huésped, un proveedor o una trabajadora que acaba de incorporarse— la dificultad puede ser mayor.

1. Qué es y para qué sirve

La iluminación de emergencia aporta luz cuando falla el alumbrado normal. En esta nota nos concentramos en su función de seguridad: ayudar a orientarse, reconocer el recorrido y desplazarse hacia la salida. La pregunta que guía la evaluación es concreta: ¿qué podrá ver y hacer una persona cuando se interrumpa la iluminación habitual?

Un relevamiento útil tiene que responder esa pregunta. Contar artefactos nos da un inventario; comprobar cómo queda iluminado el recorrido nos acerca a conocer la protección que ofrecen.

2. Qué exige el Decreto 351/79

Para establecimientos alcanzados por este régimen, el artículo 76 del Anexo I del Decreto 351/79 exige el sistema cuando se trabaja de noche o existen lugares de trabajo sin luz natural durante el día.

AspectoRequisito del artículo 76 · Anexo I, Decreto 351/79
Nivel de iluminaciónIluminancia no inferior a 30 lux.
Plano de referenciaA 80 cm del suelo.
Entrada en servicioEn el momento del corte de energía eléctrica.
FinalidadFacilitar la evacuación e iluminar los lugares de riesgo.

El artículo 76 del Anexo I del Decreto 351/79 no indica una autonomía numérica ni una frecuencia de ensayo. Esos aspectos deben completarse con los requisitos aplicables al establecimiento y la documentación técnica correspondiente. La nota se centra en el Decreto 351/79; los regímenes sectoriales y las exigencias locales requieren su propia comprobación.

3. Formas de resolver el sistema

Existen luminarias autónomas, con batería propia, y sistemas con alimentación centralizada. La iluminación de emergencia también puede integrarse en luminarias de uso habitual mediante equipos de conversión compatibles. Según su funcionamiento, puede permanecer encendida durante el uso normal o activarse al fallar el alumbrado habitual. Las definiciones de equipos autónomos y centrales se encuentran en los apartados 2.18 y 2.19 de IRAM-AADL J 2027, edición de agosto de 1990. Los manuales de los fabricantes especifican las modalidades admitidas por cada equipo.

Para evaluar un kit de conversión, conviene pedir documentación del conjunto: compatibilidad con la luminaria, funcionamiento en emergencia, autonomía y condiciones de instalación. Esos datos deben corresponder al modelo concreto. Agregar una batería, por sí solo, no documenta el desempeño del sistema terminado.

4. Frecuencia: qué comprobar y cómo organizarlo

El artículo 2 de la Resolución SRT 84/2012 establece una validez de doce meses para los valores de medición de iluminación registrados en su protocolo. Ese plazo no define, por sí mismo, la frecuencia de las pruebas de encendido y autonomía de las luminarias de emergencia. Su programación debe considerar las condiciones del establecimiento, las exigencias específicas aplicables y las instrucciones del fabricante.

Buena práctica · Integrar los controles

Podés incorporar la medición de iluminación de emergencia a la evaluación anual de iluminación y programar controles funcionales más frecuentes según el sistema instalado. Integrá esa planificación con la revisión de señalización, recursos contra incendios, organización del personal y simulacros periódicos. Dejá definidos responsables, frecuencia, registro y seguimiento de las fallas. Es una recomendación de gestión; no una periodicidad de ensayo expresamente fijada por el artículo 76 del Anexo I del Decreto 351/79.

Conviene separar dos preguntas: ¿enciende cuando se la necesita?, y ¿sostiene la prestación durante el tiempo requerido? Una prueba breve aporta evidencia sobre el encendido; para evaluar autonomía necesitamos observar el funcionamiento durante el período de ensayo definido. Después de una descarga, hay que prever la recarga y mantener la protección durante ese intervalo.

Revisá también el sistema después de cambiar tabiques, estanterías, recorridos o luminarias. Una distribución que servía antes puede haber quedado tapada o alejada de la circulación actual.

5. Ubicación: empezar por el recorrido

El apartado 3.4.2.1 de IRAM-AADL J 2027, edición de agosto de 1990, contempla luminarias próximas a puertas de salida y de emergencia, cruces de pasillos, escaleras, cambios de dirección y de nivel, y en el exterior próximo a las salidas. En las escaleras, la disposición debe permitir iluminar los escalones. Estos puntos orientan el relevamiento; la cobertura se completa según las condiciones reales y el desempeño del sistema.

La iluminación y la señalización trabajan juntas. El apartado 3.2.1 de la misma edición de IRAM-AADL J 2027 plantea la visibilidad de las señales y, cuando la salida no se ve directamente, una secuencia de indicaciones que permita avanzar hacia ella. El recorrido necesita continuidad: reconocer una salida al fondo no resuelve un tramo intermedio oscuro ni un desnivel que no se distingue.

Para relevar el sistema, dibujá primero por dónde se desplazan las personas y marcá dónde deben elegir una dirección, reconocer una puerta o advertir un desnivel. Después ubicá los equipos existentes. Así se vuelve visible qué parte del recorrido está cubierta y cuál necesita una mejora.

En un pasillo con una esquina, por ejemplo, una luminaria próxima al acceso puede dejar el tramo siguiente sin cobertura suficiente. La observación del espacio y las mediciones permiten fundamentar si hay que reorientar, reubicar o agregar equipos. La separación adecuada depende de la distribución luminosa, la altura de montaje y las características del lugar.

Buena práctica · Elegir dónde debe llegar la luz

Participá en la elección de la ubicación y orientación de las luminarias. En un pasillo, dirigir el haz principal hacia la pared opuesta puede dejar insuficientemente iluminado el recorrido. El montaje en techo con emisión hacia el piso puede ser adecuado cuando el equipo lo admite; también existen modelos para pared y cabezales orientables. Usá la documentación fotométrica y las posiciones de montaje indicadas por el fabricante, y verificá el resultado sobre el recorrido. La cantidad de equipos, por sí sola, no demuestra una cobertura suficiente.

6. Cómo se verifica: encendido, iluminancia y autonomía

Un informe puede ordenar esas tres comprobaciones por separado. La siguiente tabla propone datos útiles para el registro; no es un formulario reglamentario.

ComprobaciónEvidencia a registrar
ActivaciónCondición de falla ensayada, equipos que respondieron y demoras observadas.
IluminanciaCroquis, puntos, altura de medición, lux, instrumento y condición de funcionamiento.
AutonomíaDuración exigida y su fuente; estado inicial de carga, tiempos observados y desempeño durante el ensayo.
RestituciónReposición del suministro, indicación de carga y fallas pendientes.

La prueba debe planificarse con el responsable de la instalación y ejecutarse mediante un procedimiento seguro. En el registro conviene distinguir la luz aportada por el sistema de emergencia de otras fuentes presentes: de otro modo, el resultado puede describir una condición distinta de la que intentamos evaluar.

Para contrastar el requisito del artículo 76 del Anexo I del Decreto 351/79, evaluá la iluminancia a 0,80 m del suelo y documentá los puntos y la disposición del sensor. Si el haz principal se dirige hacia una pared, una lectura baja en el plano horizontal muestra la luz que efectivamente llega a ese plano. Orientar el sensor hacia la luminaria para obtener una lectura mayor cambiaría la condición evaluada.

Criterio preventivo: los 30 lux son el mínimo indicado por el texto oficial consultado, no una meta de diseño que convenga alcanzar sin margen. Además del número, evaluá si las personas pueden reconocer la señalización, advertir obstáculos y desplazarse con seguridad, considerando contrastes, cambios de nivel y características de los ocupantes. La comprobación del mínimo y la evaluación del recorrido se complementan.

El punto 1.3 del Anexo IV del Decreto 351/79 excluye expresamente la iluminación de emergencia del procedimiento general allí indicado para relacionar iluminancia mínima y media. Por eso, trasladar automáticamente la evaluación de uniformidad de un local de trabajo no resuelve esta verificación.

Ejemplo didáctico: si los puntos relevados a 0,80 m arrojan 42, 35 y 18 lux, el promedio es 31,7 lux. Ese promedio no borra el punto de 18 lux: la conclusión debe identificarlo y estudiar cómo corregirlo. El ejemplo no constituye una malla de medición suficiente para cualquier establecimiento.

7. Autonomía: cuánto tiempo debe sostenerse la iluminación

Los apartados consultados de IRAM-AADL J 2027, Alumbrado de emergencia en interiores de establecimientos, edición de agosto de 1990, aportan una referencia concreta para planificar la autonomía. Su apartado 3.4.5.1 establece un mínimo de 1 hora y media y eleva ese tiempo a 3 horas para los casos allí contemplados de establecimientos como hoteles, hospitales y clínicas en los que puede ser necesario reingresar después de controlar la emergencia.

Esta diferenciación permite pensar el tiempo necesario para evacuar y para las operaciones posteriores previstas. Se adopta aquí como una referencia técnica razonable, distinguiéndola del requisito legal del artículo 76 del Anexo I del Decreto 351/79, que no fija una duración numérica. La autonomía elegida debe documentarse con su fundamento y contrastarse con las exigencias aplicables al establecimiento.

Se consultaron extractos de esa edición, no la norma completa. El Plan de estudio 2026 de IRAM, página 37, incluye J 2027 en revisión; el plan no acredita que se haya publicado una edición nueva. La edición consultada queda identificada para que el lector pueda reconocer el origen y alcance de estos criterios.

8. «Tenemos grupo electrógeno»: qué falta comprobar

Un grupo electrógeno puede sostener el funcionamiento del establecimiento durante un corte del suministro. En un incendio, además, hay que prever qué ocurre cuando resulta necesario aislar la instalación eléctrica para intervenir con seguridad. Cortar la alimentación de la red no elimina la energía que pueda seguir aportando el generador.

La evaluación debe resolver qué circuitos alimenta, cómo se produce la transferencia, qué sucede durante la espera o ante una falla parcial, y qué iluminación permanece disponible cuando se ordena un corte de emergencia. Esa coordinación requiere la participación del responsable de la instalación eléctrica y su integración al plan de emergencia.

La existencia del generador, por sí sola, no demuestra que el sistema de iluminación de emergencia cumpla su función. Este análisis no parte de una prohibición general del generador: considera la continuidad de la iluminación necesaria y el control de las fuentes de energía durante una emergencia.

Una observación de campo: he visto equipos que no arrancaron ante un corte porque no habían quedado configurados en modo automático. Esa experiencia muestra por qué verificar la disponibilidad real del sistema es tan importante como comprobar que el equipo está instalado.

9. Identificación y seguimiento de cada equipo

Buena práctica · Que cada equipo tenga identidad

Identificá cada luminaria con una etiqueta discreta pero visible y un código estable, por ejemplo LE-025. Repetilo en el croquis y en el registro de controles. Así, cualquier trabajador puede avisar qué equipo presenta una anomalía y otra persona puede localizarlo sin confundirlo con las demás luces del pasillo. Aplicá el mismo criterio a las luminarias habituales convertidas mediante kits autónomos.

Cuando el equipo tenga indicadores, consultá el manual del fabricante para interpretar sus colores, señales e intermitencias. Informá al personal qué estados requieren aviso y pedí que comunique el código, la ubicación y lo observado. Un indicador en estado normal no reemplaza la prueba de encendido ni la comprobación de autonomía.

Un registro útil podría reunir código, ubicación, modelo, fecha, tipo de ensayo, resultado, falla detectada, acción correctiva, responsable y fecha de cierre. Si todavía no se comprobó una prestación, dejala como no verificada. Esa distinción ayuda a decidir qué falta hacer.

El trabajo profesional queda mejor resuelto cuando la observación conduce a una acción: qué sector necesita mejorar, qué equipo requiere intervención y cómo se comprobará que la solución funciona.

Fuentes consultadas y alcance

Decreto 351/79, Anexo I, capítulo 12, artículo 76. Exigencia de iluminación de emergencia. Texto actualizado e identificación del alcance.

Decreto 351/79, Anexo IV, punto 1.3. Exclusión de la iluminación de emergencia del procedimiento de uniformidad allí descripto.

IRAM-AADL J 2027, edición de agosto de 1990. Extractos consultados: apartados 2.18–2.21 (definiciones), 3.1 y 3.2.1 (función y señalización), 3.4.2.1 (ubicación), 3.4.5.1 y 3.4.5.2 (autonomía y fuentes). La consulta fue parcial; no se presenta esa edición como la última publicada.

IRAM, Plan de estudio 2026, página 37, subcomité Luminotecnia. Referencia a J 2027 en revisión.

Resolución SRT 84/2012, artículos 1 y 2. Protocolo de medición de iluminación y validez de los valores registrados.

Atomlux, manual del equipo de conversión 1609. Compatibilidad, modalidades de funcionamiento e indicadores. Se utiliza como ejemplo de documentación de un modelo; no como recomendación de compra ni acreditación del cumplimiento de una instalación.

Atomlux, manual de la luminaria 8014. Montaje en pared y cabezales orientables.

Gama Sonic, documentación y asesoramiento fotométrico. Uso de planos y curvas de distribución luminosa para evaluar una instalación.

Fuentes consultadas el 29/09/2026. Ejemplo numérico, preguntas de relevamiento y propuesta de registro: elaboración didáctica propia.

Lic. Evelyn Hansen
Seguridad, Higiene y Control Ambiental Laboral · Matrícula A-5219-3
Tres Llaves · Bariloche, Río Negro.

Cómo citar esta nota

Hansen, E. (2026). Iluminación de emergencia: poder orientarse y salir cuando la luz falla (versión 02, revisión del 29 de septiembre de 2026). Tres Llaves. https://tresllaves.com.ar/?page_id=1226.

Licencia CC BY-NC-SA 4.0. Condiciones de uso del material.

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