
Una iluminación adecuada permite trabajar con mayor precisión, reconocer peligros y reducir el esfuerzo visual. Sin embargo, tener muchas luminarias no garantiza buenas condiciones: importa cuánta luz llega realmente al puesto, cómo se distribuye y si responde a las exigencias de cada tarea.
La medición permite dejar de evaluar la iluminación «a ojo» y comprobar objetivamente las condiciones del establecimiento.
La iluminación debe responder a la tarea
No todas las actividades requieren la misma cantidad de luz. Circular por un pasillo, leer documentación, trabajar con herramientas o realizar una tarea de precisión plantean exigencias visuales diferentes.
En oficinas, una iluminación deficiente puede dificultar la lectura de documentos y pantallas. En talleres, depósitos y obras puede impedir distinguir desniveles, materiales, controles o movimientos peligrosos. Cuando la tarea demanda precisión, contar con luz suficiente resulta fundamental para reconocer detalles y evitar errores.
Por eso, la evaluación debe realizarse sobre los lugares donde efectivamente se trabaja y teniendo en cuenta las características de cada actividad.
No se trata solamente de medir lux
El nivel de iluminación es fundamental, pero no describe por sí solo toda la situación. También deben evaluarse:
- La uniformidad de la iluminación.
- Las sombras y los contrastes excesivos.
- El deslumbramiento directo o reflejado.
- La orientación y distribución de las luminarias.
- La correcta reproducción de los colores.
- La posible presencia de parpadeo o efecto estroboscópico.
Una fuente mal ubicada puede generar deslumbramiento aun cuando el nivel general sea suficiente. Del mismo modo, una luz con una composición espectral inadecuada puede alterar la percepción de los colores y dificultar la identificación de cables, señalización, sustancias o componentes.
El efecto estroboscópico merece especial atención cerca de máquinas o piezas en movimiento, porque puede alterar su percepción y hacer que un elemento giratorio parezca detenido o se mueva a una velocidad diferente.
Medición con protocolo y vigencia anual
La medición debe realizarse mediante el protocolo establecido por la Resolución SRT 84/2012.
El relevamiento identifica los sectores y puestos evaluados, los puntos de medición, las condiciones existentes, el instrumento utilizado y su calibración. Los resultados se comparan con los valores exigidos para cada tipo de tarea y se acompañan con conclusiones y recomendaciones.
Los valores obtenidos tienen una validez de doce meses. Por eso, para mantener una evaluación vigente, la medición debe renovarse anualmente y también cuando se modifiquen los puestos, la distribución del establecimiento o el sistema de iluminación.
Medir en condiciones representativas
Una medición puede estar correctamente realizada y, sin embargo, no representar las condiciones más desfavorables en las que realmente se trabaja.
Si se mide durante el verano, a plena luz del día y con un aporte importante de iluminación natural, el resultado puede ocultar deficiencias del sistema artificial. Ese mismo puesto puede presentar valores muy diferentes durante el invierno, en días nublados o al inicio y al final de la jornada.
Por eso recomendamos planificar las mediciones en condiciones desfavorables o suficientemente representativas de los horarios habituales. Cuando sea necesario, también pueden diferenciarse los resultados con aporte natural y con iluminación artificial, para determinar cuánto ilumina realmente el sistema instalado.
La iluminación de emergencia también debe medirse
No alcanza con comprobar que las luminarias autónomas encienden cuando se interrumpe la energía.
En los establecimientos alcanzados por el Decreto 351/79, el sistema de emergencia debe proporcionar una iluminancia no menor de 30 lux, medida a 80 centímetros del suelo. Para verificarlo se debe simular el corte de la iluminación normal y medir el aporte efectivo del sistema autónomo.
Esta evaluación permite detectar luminarias que funcionan pero no alcanzan, escaleras deficientemente iluminadas, cambios de nivel, intersecciones y sectores de las vías de evacuación donde es necesario incorporar o reubicar equipos.
Iluminación en obras de construcción
Las condiciones de iluminación de una obra cambian a medida que avanza el proyecto. Una losa que inicialmente recibe luz natural puede quedar cerrada en otra etapa; también pueden aparecer subsuelos, escaleras, circulaciones interiores o sectores de trabajo que necesiten iluminación artificial.
El Decreto 911/96 establece niveles mínimos según el esfuerzo visual requerido por cada tarea y fija condiciones relacionadas con la uniformidad, los contrastes, el deslumbramiento y la percepción de los colores.
También exige iluminación de emergencia en las obras y locales temporarios donde no se reciba luz natural o se trabaje durante la noche. En las vías de escape, la iluminación debe medirse sobre el piso, en el centro de la circulación, y no puede ser inferior a 5 lux.
Documentar los puntos representativos permite verificar las condiciones existentes, detectar sectores deficientes y acompañar los cambios propios de cada etapa de obra.
Una medición útil termina en decisiones
El objetivo no es solamente completar un protocolo. Una evaluación útil debe identificar qué sectores cumplen, dónde existen deficiencias y qué modificaciones pueden mejorar las condiciones de trabajo.
El servicio incluye el relevamiento, la medición con instrumental adecuado, el protocolo correspondiente, la comparación con los valores aplicables y recomendaciones sobre mantenimiento, distribución, reemplazo o incorporación de luminarias.
