El talón de Aquiles del plan de evacuación

Su simulacro se hizo de día, con todo el personal, y tardó 10 minutos. ¿Qué pasa de noche?

Nota Técnica Nº005  ·  Protección contra incendios

Un guerrero imponente con un punto débil

En la mitología griega, Aquiles era prácticamente invencible. Armadura impecable, fuerza superior, entrenamiento perfecto. Pero tenía un punto vulnerable que nadie miraba: el talón. Y fue exactamente ahí donde llegó la flecha.

Muchos planes de evacuación se parecen a Aquiles. Están bien armados en el papel: roles definidos, planos con flechas verdes, recorridos señalizados, simulacro realizado y aprobado. De frente, impecables. Pero tienen un talón que nadie examina.

La flecha la lanza la medianoche.

Lo que el simulacro mide y lo que no

Un simulacro de evacuación típico en un hotel se realiza de día, con la mayor parte del personal disponible. Los roles están cubiertos: el encargado de mantenimiento actúa como jefe técnico y corta los servicios, personal de mantenimiento intenta el primer ataque con extintores, las mucamas recorren pisos evacuando habitaciones, la gerencia coordina como jefe de emergencia, recepción se ocupa de las comunicaciones y el llamado a bomberos.

Todo el equipo sabe que es un ejercicio. Nadie está dormido. Nadie está asustado. Los «huéspedes» son empleados que conocen el edificio, saben dónde están las salidas, y participan de buena voluntad. Ni siquiera hay factor sorpresa: el simulacro estaba programado.

En esas condiciones, el resultado suele ser razonable. Ocho minutos, diez minutos, todos afuera. Se firma el acta, se archiva en el legajo. Cumplido.

Pero lo que ese simulacro midió es la capacidad de evacuación en la mejor versión posible de la peor situación. Y la emergencia real no se presenta en su mejor versión.

La noche cambia todo

Imaginemos un escenario distinto. Son las tres de la mañana. El hotel tiene ocupación plena o cercana a plena. Es temporada de invierno.

El personal de turno nocturno se reduce a lo mínimo: un conserje en recepción, tal vez una o dos personas más. Cinco empleados a cargo de un hotel entero, en el mejor de los casos.

Si se inicia un fuego, lo primero que cambia es la detección. De día, alguien lo ve o lo huele rápido. De noche, si no hay un sistema de detección automática, el fuego puede crecer durante varios minutos antes de que alguien lo advierta. Esos minutos son los que la curva de desarrollo del fuego consume sin que nadie actúe.

Ahora miremos los roles del plan de evacuación. De día, cada rol lo cubría una persona distinta. De noche, el conserje es la brigada de incendio, la brigada de evacuación, el jefe de emergencia y comunicaciones, todo al mismo tiempo. No puede hacer primer ataque con un extintor y simultáneamente recorrer pisos golpeando puertas y al mismo tiempo llamar a bomberos. Tiene que elegir, y cualquier elección deja los otros frentes descubiertos.

Y cada incumplimiento que figura en el informe de carga de fuego se multiplica en este escenario. Si no hay muros cortafuego, el fuego avanza libre mientras el conserje decide qué hacer primero. Si las distancias a las salidas superan la normativa, la evacuación tarda más. Si la red de incendios nunca se verificó, el primer ataque no es una opción real. Todo lo que de día se compensaba con más personas y mejor visibilidad, de noche queda al desnudo.

La matemática que no cierra

La ingeniería de protección contra incendios utiliza un modelo conceptual simple para evaluar si una evacuación es viable. Se comparan dos tiempos:

El ASET (Available Safe Escape Time) es el tiempo disponible desde la ignición hasta que las condiciones dentro del edificio se vuelven insoportables. Es el tiempo que el fuego le da a los ocupantes para salir.

El RSET (Required Safe Escape Time) es el tiempo que los ocupantes necesitan para detectar el incendio, reaccionar, y recorrer el camino hasta un lugar seguro.

Para que la evacuación funcione, el RSET tiene que ser menor que el ASET. Si los ocupantes necesitan más tiempo del que el fuego les da, alguien queda adentro cuando las condiciones ya no lo permiten.

¿Cuánto tiempo da el fuego?

Los datos de ensayos e incendios reales son contundentes. Estudios experimentales conducidos por el NIST (National Institute of Standards and Technology), en particular los liderados por Steve Kerber sobre dinámica de incendios en ambientes con mobiliario moderno, demuestran que el flashover puede alcanzarse en menos de 3 a 5 minutos en habitaciones con materiales sintéticos contemporáneos. Con mobiliario tradicional (madera maciza, algodón, fibras naturales), esos tiempos podían ser del orden de 25 a 30 minutos. El cambio en los materiales redujo drásticamente la ventana de supervivencia.

La NFPA 921 (Guide for Fire and Explosion Investigations), que compila datos de incendios reales investigados, documenta casos de flashover en tiempos aún menores en condiciones de crecimiento ultra-rápido, aunque en una habitación de hotel estándar el rango de 3 a 5 minutos es la referencia más representativa.

El flashover ocurre cuando la temperatura de los gases acumulados en la parte superior del ambiente supera los 600°C y todos los materiales combustibles expuestos se encienden simultáneamente. A partir de ese punto, la supervivencia dentro del sector es inviable.

En un hotel sin sectorización, el flashover en una habitación puede propagarse rápidamente a pasillos y sectores contiguos porque no hay barrera que contenga los gases calientes.

¿Cuánto tiempo necesitan los ocupantes?

El tiempo de evacuación se descompone en etapas: detección del incendio, activación de la alarma, pre-movimiento (el tiempo entre que el ocupante percibe la alarma y comienza a moverse hacia una salida), y movimiento propiamente dicho hasta alcanzar un lugar seguro.

Investigaciones publicadas en journals de ingeniería de incendios, compiladas en el SFPE Handbook of Fire Protection Engineering, indican que el tiempo de pre-movimiento para ocupantes despiertos es de 3 a 5 minutos. Para ocupantes dormidos, ese tiempo se extiende a 6 a 8 minutos. Y eso es antes de dar el primer paso.

Un estudio del NIST basado en datos de incendios reales en hoteles estimó el tiempo de demora de los huéspedes (desde la alarma hasta el inicio del movimiento) entre 0,5 y 10 minutos, con un promedio de 5 minutos. Para el análisis de peor caso, los investigadores eligieron específicamente las 3 de la mañana en temporada de invierno como escenario de diseño.

Los factores que explican estas demoras están documentados: los huéspedes frecuentemente asumen que la alarma es falsa, tardan en salir de la cama, intentan vestirse, buscan pertenencias, y las familias con niños pequeños se mueven con extrema lentitud.

El cruce

Si el fuego puede alcanzar el flashover en 3 a 5 minutos, y el huésped dormido tarda entre 6 y 8 minutos solo en empezar a moverse, el RSET supera al ASET antes de que nadie haya dado un paso hacia la salida.

A eso hay que sumarle: la detección tardía en horario nocturno sin sistema automático, el tiempo de recorrido hasta la salida (que en muchos hoteles supera las distancias máximas normativas), los cuellos de botella en pasillos y escaleras con ocupación plena, y la velocidad reducida de personas mayores, niños, o personas con movilidad limitada.

Sin sectorización que retrase la propagación, sin detección automática que acorte el tiempo de alarma, sin rociadores que controlen o supriman el fuego en etapa temprana, la matemática no cierra. No es una opinión: son datos de ensayos, incendios reales e investigaciones publicadas.

Lo que la normativa argentina no mira

Nuestra normativa nacional de protección contra incendios (Decreto 351/79, Capítulo 18 y Anexo VII) calcula los medios de escape de forma estrictamente geométrica y estática: unidades de ancho de salida, factor de ocupación teórico, distancias máximas de recorrido. Son parámetros necesarios, pero no incorporan la variable del tiempo dinámico ni el comportamiento humano real bajo condiciones de sueño, desorientación o pánico.

Un hotel puede cumplir todas las exigencias geométricas del decreto (anchos de pasillo, distancia a la salida, cantidad de salidas) y aun así ser inviable en términos de tiempo de evacuación nocturna, porque nadie cruza esos parámetros estáticos contra la curva de desarrollo del fuego ni contra los tiempos reales de reacción de ocupantes dormidos.

Esto explica una situación que parece contradictoria: un establecimiento que «aprueba» la inspección con los planos en la mano puede ser, de noche, una trampa. Cumple en el papel. No cierra en el reloj.

¿Quiénes son los huéspedes reales?

El simulacro se hizo con empleados. Adultos en edad laboral, sin limitaciones de movilidad, que conocen el edificio y saben que es un ejercicio.

Los huéspedes reales pueden ser muy distintos. Una pareja de jubilados en el segundo piso. Una familia con un bebé y un niño de cuatro años. Una persona con movilidad reducida, temporaria o permanente. Alguien con una pierna enyesada. Un huésped sordo que no se despierta con la alarma auditiva porque la alarma es solo auditiva.

Todos están dormidos. Desorientados al despertar con una sirena. En un edificio que vieron por primera vez cuando llegaron con las valijas. Buscando una salida que tal vez recuerdan vagamente, en un pasillo que ahora puede estar oscuro o con humo.

El plan de evacuación fue diseñado para un huésped abstracto, sin limitaciones, que reacciona rápido y encuentra la salida solo. El huésped real puede ser cualquiera. Y probablemente nadie le preguntó en el check-in si tiene alguna necesidad especial en caso de emergencia.

El riesgo para el trabajador

Hay otro ángulo que también hay que considerar: el riesgo que asume el propio personal durante la evacuación.

Las mucamas asignadas como brigada de evacuación tienen que recorrer pisos golpeando puertas, verificando que las habitaciones se vacíen, asistiendo a quien no pueda moverse solo. En un edificio sin sectorización, eso significa trabajar en un espacio donde el fuego puede avanzar hacia ellas sin ninguna barrera que lo frene.

Los trabajadores no pueden negarse a cumplir el rol asignado en la emergencia. Pero el empleador tiene la obligación de no exponerlos a un riesgo que no pueden controlar. Y si el análisis muestra que la evacuación nocturna con esa dotación, en ese edificio, en esas condiciones constructivas, no es viable de manera segura para los propios trabajadores, entonces asignarles ese rol no es planificación: es transferirles un riesgo que debería resolverse con infraestructura, con dotación adecuada, o con ambas.

Si hubiera muros cortafuego, la mucama evacua un sector contenido, con una barrera entre ella y el fuego. Sin sectorización, la mandamos a recorrer un edificio donde el fuego avanza libre. El riesgo para ella cambia radicalmente según el estado del edificio.

El punto de reunión a diez grados bajo cero

Supongamos que la evacuación se logra. Todos afuera. ¿Afuera dónde?

El punto de reunión habitual es el estacionamiento, el jardín, la vereda. A las tres de la mañana, en julio, en Bariloche, la temperatura puede estar en -10°C. Ahí tenemos decenas de personas en pijama, algunas descalzas, chicos, ancianos, personas que acaban de vivir una situación de pánico.

¿Cuánto tiempo pueden permanecer a la intemperie en esas condiciones? ¿Hay un plan alternativo? ¿Hay mantas, frazadas, un espacio calefaccionado de respaldo? ¿Se coordinó con algún establecimiento cercano para recibir evacuados?

Probablemente nada de eso esté contemplado. Porque el simulacro se hizo en abril, a las once de la mañana, con quince grados y sol.

Las preguntas que nadie se hizo

Estas preguntas no son solo para el gerente o propietario del hotel. Son también para el profesional de seguridad e higiene que asesora al establecimiento, porque responderlas es parte central de su trabajo. Y son para los representantes gremiales, porque las situaciones de emergencia no distinguen horarios: la posibilidad de un incendio está latente las veinticuatro horas, y el gremio tiene que preguntar activamente qué se espera de los trabajadores en caso de emergencia, qué protecciones tienen para prestar esa colaboración, y si esas condiciones son seguras para ellos.

Si usted es responsable de un hotel, asesora a un establecimiento con ocupación nocturna, o representa a los trabajadores que están adentro, estas son preguntas para empezar:

¿Se hizo alguna vez un simulacro en horario nocturno, con la dotación que realmente trabaja de noche?

¿La cantidad de personal nocturno alcanza para cubrir los roles que el plan de evacuación asigna?

¿El plan contempla huéspedes con movilidad reducida, hipoacusia, niños pequeños? ¿Se les pregunta algo al respecto en el check-in?

¿El sistema de alarma tiene componente visual o vibratorio, además de auditivo?

¿El punto de reunión es viable en las peores condiciones climáticas del lugar? ¿Hay un plan alternativo?

¿Es seguro para los propios trabajadores el rol de evacuación asignado, considerando las condiciones constructivas del edificio?

¿El informe de carga de fuego señala incumplimientos en condiciones de construcción o de extinción? Si los señala, ¿qué efecto tienen sobre la viabilidad del plan de evacuación?

¿Quién verificó que este plan sea ejecutable y no solamente un documento archivado?

Las respuestas a estas preguntas le van a dar una idea bastante clara de la diferencia entre el plan que tiene en la carpeta y la capacidad real de su establecimiento para proteger a las personas que duermen adentro.

Esta nota se relaciona con

Nota Técnica Nº004: Carga de fuego: lo que ese informe en el legajo técnico dice sobre la supervivencia de su establecimiento. Los incumplimientos que el informe de carga de fuego señala en condiciones de situación, construcción y extinción tienen impacto directo sobre la viabilidad de cualquier plan de evacuación. Si aún no la leyó, es un buen complemento de lo expuesto aquí.

Próximamente: Nota Técnica Nº006 abordará la señalización de emergencia y los medios de escape: qué información necesitan transmitir para que sean útiles en una evacuación real.

La normativa de referencia para protección contra incendios y condiciones de evacuación en establecimientos laborales es el Decreto 351/79, Capítulo 18 y Anexo VII, reglamentario de la Ley 19.587/72 de Higiene y Seguridad en el Trabajo.

Referencias

Normativa nacional

• Ley Nº 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo y su Decreto Reglamentario Nº 351/79 (Capítulo 18 y Anexo VII: Protección contra incendios).

Fuentes técnicas internacionales

• NFPA 101: Life Safety Code. National Fire Protection Association. Criterios de evacuación y seguridad humana en ocupaciones hoteleras.

• NFPA 921: Guide for Fire and Explosion Investigations. National Fire Protection Association. Datos de incendios reales y dinámica de desarrollo del fuego.

• SFPE Handbook of Fire Protection Engineering (5th ed.). Society of Fire Protection Engineers. Cap.: Proulx, G., «Evacuation Time». Cap.: Gwynne, S. & Boyce, K., «Engineering Data» (tiempos de pre-movimiento).

• Kerber, S. (2012). «Analysis of Changing Residential Fire Dynamics and Its Implications on Firefighter Operational Timeframes.» Fire Technology, 48(4). Springer.

• Kobes, M. et al. (2010). «Exit choice, (pre-)movement time and (pre-)evacuation behaviour in hotel fire evacuation.» Building and Environment, 45(4), 992-1001.

• NIST Technical Notes (varias): Estudios experimentales sobre dinámica del fuego en compartimentos y tiempos de respuesta humana. National Institute of Standards and Technology. Disponibles en tsapps.nist.gov.